miércoles, 27 de febrero de 2013

Relato corto


No quise tomar una decisión equivocada. Lo debía pensar bien. Después puede salir bien, o no, pero uno debe ejecutar sus acciones. Y allí estaba, frente a la puerta de mi dormitorio pensando en que hacer pero con el pulso acelerado y temblando, que me hacía muy difícil sostener el calibre 22 que jamás había usado desde que heredé de mi padre.
Entonces entré en la habitación golpeando la puerta lo que aterrorizó tanto a mi esposa y a la persona que había con ella, su amante.
Al verlos paralizados y en silencio me lo que me permitió pensar más, sin dejar de apuntarles decidiendo a quien disparar primero. Entonces apunté dando apoyo al arma en mi mano izquierda y disparé seguidamente. En ese momento me tranquilizó el ver que los disparos habían dado en la pared, muy por encima de sus cabezas. Me marché, pero en el camino recordé que no había borrado las huellas del revólver y volví para hacerlo. Y en ese momento me sorprendió el ver que un nuevo disparo resonó en la casa. Quedé paralizado y aterrado.
Y entonces el silencio lo interrumpió mi mujer que portaba el revólver con guantes en las manos

-Amor, llama a tu abogado. Acabas de asesinar a mi amante.


viernes, 1 de febrero de 2013

La rosa y el sapo.

Hace mucho tiempo existió una rosa roja muy hermosa que además presumía de ser la mejor del jardín. Pero un día se dio cuenta de que la gente ya apenas la miraba y no que no captaba ya la atención de nadie. Entonces se dio cuenta de que junto a ella había un sapo grande, negro y viscoso que llamaba mucho la atención por su singular aspecto y la ocultaba a ella ante los ojos de la gente. Enfadada le ordenó al sapo que se marchara de allí y el sapo que era obediente, le hizo caso.

Un tiempo después el sapo pasó de nuevo por el lugar en el que se encontraba la rosa y vio como esta estaba totalmente marchita. Le preguntó entonces que que le había sucedido y esta le contó que desde que el se había marchado, las hormigas se la habían ido comiendo día tras día. El sapo le contestó que el se había estado comiendo esas hormigas durante el tiempo que estuvo a su lado manteniéndola así como la más bella de aquel jardín.
Por esto debemos aprender que todos somos iguales y podemos aprender los unos de los otros y no sentirnos superiores a los demás.

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