jueves, 25 de octubre de 2012

La influencia de nuestro alrededor.


Me parece interesante el relato que escribo a continuación, es contado por alguien que se apoda ‘’ perdida’’ y que quiere transmitir su dura experiencia:

A los 13 años engorde algo mas de lo que se engorda en el desarrollo y pase a ser la rellenita de mis amigas. No podía decir mi peso sin que mis amigas se escandalizaran. No estaba gorda, pero media bastante más que ellas. De repente me empecé a sentir observada y escuchaba comentarios a mis espaldas. De un año para otro me vi arrinconada, marginada y siendo el objeto de burlas y bromas pesadas. Todas esas vejaciones tenían siempre como diana mi peso.

A los 16 mis amigas, o las que yo consideraba que lo eran, empezaron a conocer gente nueva, a salir con chicos.. etc. Yo me había cerrado tanto que no era capaz de relaccionarme y echaba la culpa de ello a mi peso. Así que decidí cambiarlo. Y mi objetivo fue adelgazar.

Me encerré en mi misma y culpaba de todo a mi peso.

 Como no tenia ningún conocimiento de nutrición, un día probé a no desayunar, no comer y cenar solo una ensalada y un yogurt. Adelgacé un kilo en un solo día. Esto me agrado tanto que lo convertí en costumbre. Era fácil.

Mi madre no estaba en casa durante el día, y se me ocurrió ensuciar cubiertos y sartenes, y tirar cada día la comida que debía haberme comido antes de que ella llegara. Adelgace 15 kilos en un mes. Me veía hermosa y comencé a tener éxito con los hombres.

Esto me hacia sentir especial, importante, así que no me importaba quien me dijera un piropo, o quien me quisiera meter mano. Era ingenua y por culpa de esto y de mi estupidez fui usada por 4 hombres de entre 28 y 35 años a los cuales lo único que les excitaba era que yo tuviera 16 años.


Fui violada por el último de ellos.

Vomitaba, sangraba, lloraba, me lamentaba sola en el retrete, y me preguntaba a mi misma gritando porque era tan débil y asquerosa y deprimente.

Un día, tras vomitar varias veces mi cuerpo no pudo más y cruzando un semáforo en rojo para los peatones me desmayé. Estuve 2 meses ingresada a consecuencia de un atropello.


Nadie sabe por qué me desmayé, pero en ese fui consciente de que debía dejar de hacer todo aquello.

Hoy en día soy feliz con los mios. Aunque a veces soy débil, mi autoestima desciende y vuelvo a caer. Pero no importa, no soy perfecta

Ahora no me importa que me miren. En lugar de fijarme en las miradas de los demás me fijo en los arboles, escucho mi mp3, vivo por mi misma..


http://www.abulajoven2013.blogspot.com.es/

jueves, 18 de octubre de 2012

El caso del niño de Somosierra.




La inexplicable desaparición del Niño de Somosierra es un caso que ha sido reconocido como el mas extraño de Europa. Todo sucedió el 26 DE JUNIO DE 1986 una fecha que será recordada como trágica. Esa noche Andrés Martínez, un experimentado conductor, y su esposa Carmen Gómez, viajaban en la cabina de un enorme camión cisterna rumba a Bilbao con un cargamento de 20,000 litros de ácido sulfúrico.

De forma inexplicable el conductor emprendió el descenso del puerto de Somosierra, con pendiente es muy prolongada a una velocidad suicida. Esto conllevo a un hecho inevitable, un accidente en el que se vieron involucrados otros tres vehículos y en el que la peligrosa carga fue vertida a la altura del limite entre Madrid y Segovia. EL ácido se habría paso hacia el rio Duratón.


Al no poder hacer nada por los ocupantes de la cabina del camión. los cuales habían quedado sepultados bajo la cisterna , las autoridades se preocuparon por neutralizar los efectos nocivos del ácido, vertiendo sobre el grandes cantidades de cal. La principal preocupación era el vertido en el rio, pero al caer la tarde las autoridades recibieron otra noticia mas extraña.

El vehículo causante del accidente transportaba un tercer pasajero.

Las autoridades cumplieron con su obligación de avisar a los familiares de sus fallecidos, y fue al ponerse en contacto con la madre de el conductor cuando esta comenzó a preguntar por el estado de su nieto Juan Pedro Martínez Gómez de 10 años, un tercer ocupante del camión.
La noticia originó una rápida operación de búsqueda, pero no se encontraron rastros del niño y sus abuelos denunciaron su desaparición.

La primera hipótesis fue que el cuerpo del pequeño habría podido ser disuelto por el ácido, pero fue invalidada rápidamente ya que expertos químicos afirmaron que era totalmente imposible que el cuerpo se hubiera desintegrado tan rápido y sin dejar ni rastro, ya que el ácido nítrico no actúa de esa forma.

La única prueba era un zapato, que estaba en la cabina del camión y que pertenecía al niño.


Los siguientes días la policía rastreó minuciosamente toda la zona, pero la búsqueda no dio resultados. Una parte importante de la investigación era reconstruir el recorrido de la cisterna, para lo cual los expertos extrajeron el tacógrafo del camión, que indicaría las paradas y la velocidad del vehículo.

Según el tacógrafo, el viaje lo emprendieron a las 7 de la tarde, y entre otras paradas efectuaron la definitiva en el mesón Aragón, en las faldas del puerto de Somosierra, donde un camarero vio al niño desaparecido y mas tarde lo describió perfectamente.

Según el tacógrafo, en la siguiente hora después de esa parada en el mesón y antes del accidente, el camionero realizó doce paradas.¿Cómo en un trayecto tan corto como ése hizo tantas paradas, cuando no debió haber ninguna?, ¿Qué ocurrió?, ¿Por qué paró una docena de veces en poco menos de hora y media?, ¿y por qué bajar a tanta velocidad un pendiente tan peligrosa?.

26 años mas tarde el caso esta abierto y es un enigma inexplicable.


La hipótesis de un secuestro ha cobrado fuerza, ya que se hace difícil pensar que un vehículo apenas salido de una revisión sufriera algún desperfecto mecánico. Nos lleva a pensar que la excesiva velocidad de la cisterna se debía a un desesperado intento de dar alcance a otro vehículo.

Las dudas aumentaron conforme pasó el tiempo ya que dos años después de este fatal accidente, un niño idéntico a Juan Pedro Martínez Gómez e incluso con la misma ropa fue visto en las cercanías de Badajoz. Desde entonces, la policía ha recibido muchas llamadas de que un niño vestido de rojo, va caminando a la orilla de la carretera casi siempre en las afueras de diferentes poblaciones rurales, todas ellas cercanas a Somosierra.


26 años después
lo único que no se puede negar en que todo intento de búsqueda fue infructuoso, por eso sigue siendo uno de los Enigmas y Misterios que mas atrae a los investigadores de lo inexplicable.



imagen

jueves, 11 de octubre de 2012

El precio de la heroicidad.

Me gustaría que  publicaran esto que para mi es un grito y no una simple historia ya que creo que  como yo, hay otras personas que están marcadas por algo que no hicieron, o por delitos de los cuales sus padres nunca se hicieron responsables.
Habrá muchas mas personas como yo que sean miradas de mala manera o tachadas de malas personas y que estemos pagando un rechazo social como precio, solo porque nuestros padres hayan sido condenados por la ley.
Por eso me gustaría exponer mi infancia. De ella solo tengo un recuerdo; la violencia. Solo recuerdo el miedo que aún hoy en día me causa pesadillas algunas noches. Recuerdo todavía los gritos de mi padre, los alaridos de dolor de mi madre y el ruido seco de los golpes que arremetía contra ella. Hoy ni yo mismo se como he podido llegar a ser la persona que soy, habiendo vivido todo aquello, como puedo estar tan lleno de amor.

No tuve ni amor, ni paz ni felicidad.
Según mi madre, él  no era así cuando se casó con él,  y que con ella se había comportado bien hasta un tiempo antes de que yo naciera. Cuando ya estaba ella embarazada de mi. Primero eran gritos, enfados. Después fueron cosas mayores por las cuales al final ‘’mi padre’’ se comportaba violentamente sin necesitar un motivo concreto. Él solía manipularla a su antojo hasta que acabaron desembocando en la primera paliza. Ni siquiera cuando supo que yo estaba dentro de ella menguó su actitud y hizo que mi madre estuviera a punto de perderme ya que no estaba de acuerdo con mi nacimiento. Nada mas llegar a casa conmigo la paliza que le dio, le reventó los puntos de sutura de la cesárea que le habían hecho y mi madre tuvo que regresar al hospital. Tras aquello ya no pudo volver a quedarse embarazada, dejándome a mi como hijo único.
Él hizo que mi madre no pudiera quedarse mas embarazada.

Mi vida fuer un infierno. Cuando veía a mi padre, lloraba, y cuando le oía llegar a casa, corría a esconderme bajo la cama. No me atreví a enfrentarme a él, hasta los 7 u 8 años que empecé a defender a mi madre. Entonces empecé yo también a recibir sus maltratos. Mi madre nunca quiso denunciarle y no se porque. Un día al volver del colegio y me encontré a mi madre en el suelo, en mitad de un charco de sangre, inconsciente, y él seguía agrediéndole como loco. Me dí cuenta de la gravedad de aquella paliza y corrí a la cocina, cogí un cuchillo, y se lo clavé a mi padre en la espalda. Salí a gritar a los vecinos, llegó la Policía, se llevaron a mi madre y a mi padre al hospital, y a mí detenido. Ella mejoró, y él también, y yo pasé a disposición del tribunal de menores. Después mi madre acabó denunciándole por agresión aunque ya no fue la misma, con un pulmón perforado, un tímpano destrozado y un ojo con el que apenas puede ver.

Salvé a mi madre, atacando a mi padre.


Volvimos a casa mi madre y yo, todos los vecinos y vecinas, los mismos que ahora me critican, nos recibieron como héroes. Admiraban mi valentía.

Todo estaba bien hasta que mi padre se acabó de recuperar, volvió a casa y mamá le dejó entrar. A los tres meses todo estaba igual que antes. Esta vez fueron tres años y de nuevo acabamos todos en el hospital y en la cárcel, por lo mismo, aunque en esa ocasión no le apuñalé, sólo le dí con un bate de béisbol en la cabeza y casi le rompí el cráneo.
Mi padre ya no volvió a casa después. Mi madre y yo seguimos viviendo juntos sin él. Recibimos noticias de que había fallecido en la cárcel, años mas tarde. Mi madre también estaba muy delicada de salud a causa de las palizas, y murió cuando yo tenía 18 años. Yo me quedé viviendo en el piso sin problemas. Todo iba bien pero ya por esas fechas, a mis espaldas empezaban a tacharme de lo que yo no era. Todos se volvieron en mi contra solo por ser su hijo.

 Todo empezó porque empecé a salir con una vecina de mis pisos, a vernos en un bar cercano y ponernos a hablar sin más excusa que pasar un buen rato juntos, como dos buenos amigos y en tres meses ya éramos novios. Dado que yo vivía solo, nos veíamos en mi casa procurando siempre que nadie la viera entrar o salir pero es muy difícil guardar un secreto así, en una escalera. Cuando su madre se enteró, se opuso a nuestra reacción dando por echo que yo era una bestia como mi padre, que lo había demostrado en varias ocasiones. Ya nadie recordaba el echo de salvar a mi madre.
La gente que antes me apoyaba se volvió contra mí, diciéndole a ella que yo era una bestia.

Tuve que dejar mi casa por culpa de la gente que un día me había tachado de héroe.

Tuve que abandonar el barrio, y ella también lo hizo cuando cumplió la mayoría de edad. Llegaron incluso a amenazarme, por haberla seducido.
Han pasado cinco años, y sigo estando marcado por los pecados de mi padre, y no es justo, de ahí mi grito: ¡No es justo!