viernes, 5 de abril de 2013

ANA & MIA



Mi historia tuvo su origen, cuando el chico del que me enamoré no me veía como una princesa ya que yo pesaba algo más de lo que debía, y ese físico causo que él me abandonara, dejándome sola. Tras semanas de depresión, encontré la compañía de alguien, quién no me abandonaría. Comencé a sentir a Ana dentro de mí. Siempre fui de una opinión negativa sobre las princesas, pero me veía realmente al espejo y me daba asco. ¡No lo soportaba más!
No quería estar gorda, no quería comer! Me sentía lo peor, ¡y lo más feo del mundo! No quería ser así, quería estar guapa, quería que él se arrepintiera de haberme abandonado.

A partir, de ese momento, todo el mundo me abandonó, pero nada más me importaba, ya que había ganado a "mi hermana" Ana, y a mi "amiga" Mía. En poco tiempo logré alcanzar mi objetivo, me sentía preciosa, todo el mundo me miraba, y eso me gustaba.
Pero sentí que podía estar mejor aún, y decidí unirme más a mis compañeras, las cuales no me abandonarían.. 
Al cabo de unas semanas, note como mi cuerpo me fallaba, y me apoye en Ana y Mía, cada vez la gente me miraba más, eso era perfecto, pero apenas podía sostenerme, y ya no me reconocía al espejo.

Sabía que mi opción era difícil de cumplirla, y no había contado con la reacción familiar. No sabía cómo sería de difícil cuando mi familia se diera cuenta... Y lo peor ocurrió.

Mi madre lo notó enseguida, y se derrumbó ante mí. Esa imagen no podré borrarla nunca.
Lo único que hizo fue llevarme frente a un espejo y allí me dijo: "¿Ves a mi hija?"
Yo no contesté, no podía, no la veía.
EN ese momento la ansiedad fue tan grande que corrí a la cocina, y empecé a ingerir todo el alimento que encontré. Desde ese momento no recuerdo nada más, me desvanecí frente al frigorífico. 
Durante estos meses tras ese momento, he sentido como mi amiga y mi hermana me traicionaron, o quizás fui yo a ellas; pero es algo de lo que me alegro.
Ellas me han impedido en cada momento que pudiera volver a ser yo, pero hoy puedo decir que les voy ganando la batalla, y que nunca más me acompañaran cuando esté sola.


No hay comentarios:

Publicar un comentario